Atlas mundial del street art: una colección de arte inevitable

 Revista Galería

Junio 2024

Por Redacción Galería

Atlas mundial del street art, de Lachlan MacDowall y Rafael Schacter. Editorial Blume, 399 páginas.

El libro presenta un estudio histórico y geográfico de este tipo de expresión, reconocido por su tono de protesta y denuncia social.2025

«Mientras trepaba por la valla metálica del parque­ infantil con unos cuantos conspiradores armados con pinceles, rodillos y unos ocho litros de pintura blanca, ni se me pasó por la cabeza que lo que estaba a punto de hacer algún día se consideraría arte. Era una invasión a la propiedad privada y una ilegalidad, además de un subidón. Era mucho más divertido que estar en una clase de arte pintando un bodegón. El corazón me latía con fuerza al pensar en el día siguiente; dos grandes palabras pintadas toscamente, Itchycoo y Park, figuraban en lo alto de la pared de la casa del parque”, así relata en el prólogo de Atlas mundial del street art la hazaña de su primer grafiti el artista callejero americano John­ Fekner. Era el año 1968. El predio intervenido, Gorman Park, en el distrito neoyorquino de Queens. Sin saberlo, Fekner y sus cómplices eran parte de la génesis de un nuevo tipo de arte, poco convencional y muchas veces teñido por el tono de denuncia o protesta.

El transcurso de los años quiso que este tipo de expresión nacido en la costa este de Estados­ Unidos, a finales de la década de 1960, recorriera el mundo, renovándose y dando lugar a nuevos estilos. Hoy los grafitis y el street art se exponen en cualquier rincón de la tierra, ante un público que no puede evitarlos, desafiando los conceptos tradicionales sobre el lugar del arte en la vida cotidiana.

Atlas mundial del street art, de Lachlan MacDowall­ y Rafael Schacter, es un estudio histórico y geográfico, organizado por continentes y ciudades, que presenta los perfiles de más de 100 de los artistas más importantes de la actualidad y expone más de 700 obras en imágenes llenas de color. Desde Steve Powers (ESPO), en Nueva York, hasta Ian Strange, en Australia, pasando por el Londres de Eine, el París transfigurado por Honet y OX, y los gigantescos murales de los brasileños Os Gêmeos, el libro proporciona contexto histórico y narra la evolución del arte urbano en cada región.

MacDowall, pionero en métodos de investigación, lleva tres décadas estudiando el grafiti, el street art y la cultura digital desde el mundo académico y la creación artística, y es autor de numerosos trabajos sobre el tema, entre ellos, “Instafam: graffiti and street art in the Instagram era” (2009). En tanto, Schacter trabaja en arte público y arte global, temas sobre los que escribe y ejerce de comisario. Entre otros, ha comisariado exposiciones en la Tate Modern y Somerset House, ambos ubicados en Londres.

Arte callejero en evolución

La primera edición de este libro se presentó hace 10 años y captó la evolución del grafiti y el auge del street art a principios de la década de 2000. Desde entonces, el arte público ha sufrido grandes cambios. Por lo pronto, en la década de 2010, la alta visibilidad y popularidad­ que adquirió benefició a algunos artistas, pero a otros los llevó a buscar nuevas formas de expresión.

En la última década, el impulso de las redes sociales les ganó aún más visibilidad y, sobre todo, el street art empezó a encontrar su lugar en espacios expositivos, en galerías comerciales y en las ventas privadas de arte. Tal es el caso del artista americano KAWS, que actualmente tiene presencia en museos y sus obras pueden alcanzar precios desorbitados. Este fenómeno va de la mano con el surgimiento de instituciones especializadas en street art y grafiti, como es el caso de Urban Nation, en Berlín.

El corazón de un sueño palpita en mis manos, del artista norteamericano El Mac, cuya obra se caracteriza por una observación detallada de la condición humana con un uso espectacular de la iluminación. La Habana, Cuba, 2012

A la vez, si bien desde siempre estas dos formas de expresión se han considerado termómetros del sentir de la sociedad, en los últimos años la realidad política, económica y social en distintos puntos del globo ha alimentado como nunca antes su carácter de protesta y denuncia, dando lugar a actos de sabotaje, acciones colectivas creativas, de burla hacia quienes ostentan el poder y también de reivindicación de las minorías. Un ejemplo claro de esta tónica es el del artista mexicano Pablo­ Allison, que suele grafitear los trenes en los que se trasladan los refugiados, en señal de apoyo hacia ellos.

El tono de protesta y denuncia, así como la estética basada en eslóganes y consignas políticas constituyen buena parte del atractivo del street art y el grafiti, pero eso no es todo. Este nuevo arte es mucho más que eso: conforma un movimiento mundial muy comprometido con la creatividad espontánea y la infinita diversidad de las ciudades.

Por esto, Atlas mundial del street art se propone romper con la tradición que centra el fenómeno solamente en América anglosajona y Europa, y a través de un recorrido por ciudades de los cinco continentes, entre las que se encuentran las exóticas Dakar, Túnez, Kuala Lumpur y Pekín, ensalza el arte de los más variados artistas dedicados al street art y al grafiti. Paralelamente, destierra la idea de que este tipo de expresión es una desfiguración irreflexiva de superficies inmaculadas y, por el contrario, lo sitúa redefiniendo el arte público del siglo XXI.

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