Grandes Maestros del Siglo XX – Matisse y Malevich

Publicado en LA PUPILA nº 32

(reproducido por CCMAP con autorización de los editores)

 

Grandes Maestros del Siglo XX

La Tate Gallery de Londres presenta dos importantes retrospectivas sobre dos artistas clave del panorama artístico de principios del siglo XX. Henri Matisse y Kazimir Malevich se dan cita a orillas del río Támesis, en un recorrido sin precedente que revela la evolución de dos figuras que revolucionarían teoría y método.

 

De cuadrados negros y recortes de colores

Lucía Caro (Desde Londres)

Londres es cuna de tendencias en todos los sentidos. Y en el arte aún más. La capital británica es un fiel reflejo de todo lo que acontece, deja de acontecer o ha acontecido, en el panorama intelectual. Y no sólo en arte contemporáneo. Que la Tate Modern dedique una retrospectiva al hombre que revolucionó la vanguardia artística con un (¿simple?) cuadrado negro sobre fondo blanco, no es casualidad.-

Aquel legendario Black Square de Malevich supuso un poder sin compromiso que ha inspirado durante casi 100 años, un gran avance en la historia del arte que llevó la expresión artística a la abstracción completa; algo que hasta entonces solamente Pablo Picasso había logrado con su “Cabeza de mujer” en 1909.-

Autorretrato  (Malevich - 1910)

Autorretrato (Malevich – 1910)

En una colaboración sin precedentes con el Museo Stedelijk y la Fundación Khardzhiev, de Ámsterdam, y la Colección Costakis de Thessaloniki, la conocida galería presenta una exhibición (vigente hasta el próximo 26 de octubre) que sigue la fascinante trayectoria del artista ruso. Así, pueden ser contempladas obras de sus tempranos comienzos, su colaboración con músicos y poetas (que le guiarían hacia el arte abstracto), o su retorno al arte figurativo, poblado de escenas rurales y retratos. Malevich comenzó pintando escenas impresionistas. Las dos grandes colecciones de arte moderno francés que albergaba la capital rusa, serían en gran parte responsable ello. Sin embargo, el artista pronto tendería hacia un religioso misticismo, influenciado por el grupo simbolista Blue Rose. Una vez establecida su reputación como pintor de talento, pronto aspiró a desarrollar una única forma de modernismo en Rusia, mediante la fusión de innovaciones de las vanguardias del oeste con las formas simplificadas y colores expresivos de pinturas populares e iconos religiosos. Particularmente centrado en la imagen del campesino ruso, pinturas como The Scyther, Mower (1912), describen una simplificada figura contra un fondo simulando un textil.

Cuando en 1909 el poeta italiano Filippo Marinetti instó a los artistas a rechazar obras maestras del pasado en favor de la velocidad, la tecnología y el culto a las máquinas, los artistas rusos desarrollaron una forma híbrida de pintura conocida como cubo-futurismo, en la que combinaban el dinamismo y movimiento de la corriente italiana con las perspectivas fracturadas de cubistas como Picasso o Braque. Así lo refleja la obra Morning in the Village After Snowstorm,1912, donde Malevich aplica este nuevo estilo a escenas rurales.        

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Mañana en el poblado (Malevich)

Pero el futurismo ruso sería algo más que un movimiento artístico y su inexorable experimentación creativa desembocó en un intercambio de ideas entre diferentes disciplinas: pintura, poesía y teatro. En 1913 se estrenó en San Petersburgo la ópera futurista Victory over the Sun, con la colaboración del músico Mikhail Matyushin, creador de la partitura, y el poeta Aleksei Kruchenykh, quien contribuyó con un inteligible libreto.Malevich diseñó los extravagantes disfraces y los telones de fondo, dominados por geométricas áreas de color. También orquestó la luz, transformando a los protagonistas en formas esculturales cambiantes.

Este innovativo tratamiento del lenguaje provocó cambios en el pensamiento del artista. La idea de palabras sin significado le empujó a abandonar convicciones pictóricas para concebir lo que él llamó ‘alogical painting’.

 

Vaca y violín.

Vaca y violín (Malevich – 1913)

 

Cow and Violin, 1913 y su disparatado sentido de la escala, es un primer ejemplo de cómo el autor permitió a los colores y las formas romper sus lazos con el mundo físico, acercándole a la abstracción. En 1914, Malevich declararía su renuncia a la razón.

 

Sin duda, una de las obras más conocidas del artista ruso es el icónico Black Square datado en 1913 aunque ciertamente pintado en 1915. Esta discrepancia se debe a su creencia de que la fecha debería hacer referencia a cuando la idea se gestó, y no cuando fue ejecutada.

Malevich sostiene que el cuadrado deriva de sus diseños para su ópera futurista. Las geométricas formas de los trajes y fondillos resurgieron en su mente como puras formas abstractas.

 

 

Cuadrado negro (Malevich)

Cuadrado negro (Malevich)

 Así que trabajó rápidamente trasladando la idea al lienzo, siendo consciente de su poder sin compromiso. La aparente simplicidad de la composición se combina con su enigmática complejidad como un gesto artístico: abraza a la vez afirmación y negación, ausencia y presencia en igual medida. Y ello supuso un fin a siglos de representación y marcó la hora cero en el arte moderno. Malevich consideró su obra como un punto de partida para un acercamiento completamente nuevo a la pintura, acción que él denominó suprematismo.

Debido a que la superficie de la pintura original comenzó pronto a cuartearse, el artista pintó otra versión alrededor de 1923, pieza que se exhibe en la exposición. A través de la segunda mitad de 1915, Malevich trabajó intensivamente para desarrollar sus ideas, no solo pintando nuevos lienzos, sino escribiendo, intentando definir los preceptos del suprematismo. En un intento por impulsar la nueva corriente estética, tuvo lugar la exposición colectiva.

 

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Exposición original “Cuadrado Negro”.

 

La Tate Modern ha querido evocar aquella mítica habitación, mostrando nueve de las doce pinturas originales, dispuestas como fueron mostradas en la original. Particularmente significante era el lugar ocupado por el Black Square, en una de las esquinas superiores, posición tradicional- mente ocupada por un ícono en los hogares ortodoxos. A través de este gesto, Malevich pareció querer enfatizar las cualidades espirituales de su pintura.

Resulta igualmente interesante cómo el artista, tras un periodo de inactividad debido a revoluciones políticas, regresa a la pintura mezclando figuración y abstracción.

 

Cabeza de Campesino (Malevich - 1928-9)

Cabeza de Campesino (Malevich – 1928-9)

 

Obras como cabeza de un campesino, 1928-29 muestran figuras semi-geométricas, cuyas caras están compuestas de colores planos o simplemente en blanco, retornando nuevamente hacia temas rurales. Hacia el final de su carrera en la década de 1930, Malevich exploró gran variedad de estilos figurativos que a menudo parecían volver a las diferentes fases de sus obras más tempranas. Sorprenden especialmente sus retratos naturalistas como por ejemplo Self-Portrait de 1933, o Portrait of Nikolai Punin 1933, donde las posturas de las figuras sugieren un estilo renacentista, mientras las vestimentas incorporan los planos geométricos de colores de sus pinturas suprematistas. Recortes de colores Mientras Malevich revela sus inquietudes geométricas en la tercera planta, no lejos de allí otro pintor indispensable del siglo XX revela cómo en los últimos diecisiete años de su carrera tendió hacia un nuevo acercamiento, un nuevo método, consistente en el recortes a partir de papeles pintados.

 

Henri Matisse es uno de los coloristas más significativos de todos los tiempos. Dibujante, grabador, escultor y pintor, sus incomparables recortes se encuentran entre los más significantes trabajos de los artistas de los últimos tiempos. En una carrera que abarca más de medio siglo, Matisse hizo un gran número de obras, de entre las cuales, los recortes son un brillan te capítulo final en su larga trayectoria. A través de 14 salas, la exposición (vigente hasta el próximo 7 de septiembre) repasa los llamados Cut-Outs en cuanto a los métodos y materiales que utiliza Matisse y sus dobles vidas, primero como contingente y mutable en el estudio y, en última instancia, como obras permanentes a través del montaje y el encuadre. La exposición pone de relieve las tensiones en las obras entre el acabado y el proceso; obras de arte y decoración; la contemplación y la utilidad; el dibujo y el color.

Matisse utilizó por primera vez figuras de papel cortadas para resolver la disposición de los objetos en sus pinturas. Mediante bocetos, exploraba los distintos puntos de vista alternativos o versiones de la composición.

Naturaleza con Caracol (Matisse)

Naturaleza con Caracol (Matisse)

 

Para la obra Still Life with Shell el autor hizo una versión en papel, jugando con los distintos elementos que la componen. Jarra, concha, taza, manzanas, todas podían ser combinadas de manera diferente.

La danza ha influido en la obra del artista francés durante prácticamente toda su carrera. En 1937 diseñó el escenario y vestuario para un ballet, transformando la música del autor Shostakovich en cinco colores. El autor de la coreografía, Léonide Massine, daría a cada color un significado simbólico: blanco para hombres y mujeres, amarillo para la crueldad, azul para la naturaleza, rojo para el materialismo y, por último, negro para la violencia.

Una de las salas más interesantes del recorrido es la que muestra dos grandes pinturas pertenecientes al interior de su casa y estudio en Vence, al sur de Francia. Originalmente concebida como una composición en conjunto, la colocación de las figuras de papel en la pared le permitió mover las piezas alrededor, girándolas, invirtiéndolas, probando nuevas combinaciones.

Desnudos azules (Matisse - 1952)

Desnudos azules (Matisse – 1952)

 

La galería está particularmente complacida de mostrar cuatro Blue nudes (1952), considerados el ejemplo más notable de lo que el propio Matisse denominó ‘corte directamente en el color’.

 

La tijera crea el contorno de la figura y lo talla, mientras la llanura del papel coexiste con la sensación de las extremidades de las figuras entrelazadas. El recorte puede ser interpretado como una forma de dibujar y esculpir al mismo tiempo. Por tanto, pueden ser vistos como el desarrollo de desnudos esculpidos anteriores del artista, algunos de los cuales también se puede ver en la misma sala, tanto en términos de pos

tura como técnica. Atraído en principio por la capacidad de los cuts-outs para probar y reorganizar composiciones, poco a poco fue evolucionando más hacia una técnica que hacia un método.

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Caracol (Matisse)

La galería ha reunido, por primera vez desde su creación en 1953, tres grandes obras clave en la trayectoria del artista:Large Decoration with Masks, The Snail y Memory of Oceania en principio imaginadas como parte de una enorme composición. La primera de ellas, elaborado como un diseño para un panel cerámico con formas naturales, sugiere que Matisse estuvo buceando en sus memorias de mosaicos árabes vistos 40 años antes. Como él mismo confesó a su hijo “Es como una consolación para mí haber logrado esto al final de mi carrera”. Sin duda, la sala número 11 de la exposición son el mejor ejemplo de la demostración triunfal del poder y el alcance del método de los recortes.