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Educación por el arte

Por Miguel Angel Pareja

William Morris decía “no quiero arte para unos pocos, así como no quiero cultura para unos pocos ni libertad para unos pocos”. Esta frase rectora ha estado siempre en lo hondo de mis reflexiones sobre el arte. En ciertos momentos fue la causa de que me alejase de las exposiciones de arte.

Si hubiese estado en otro tiempo es probable que hubiera encontrado la forma de cumplir ese propósito, y entonces mi arte hubiera tenido la oportunidad de cumplir con otra función. Eso queríamos pero hoy no tenemos otra alternativa que el salón de exposiciones y hemos cerrado nuestras actividades a lo que el azar nos ofrece fuera de los salones. Salir hoy a la calle y saber que nadie está preocupado por este Arte que a nosotros nos ha llevado la vida, es bastante triste.

El pueblo está lejos de nosotros, y más parecemos una clase rara de hombres que lo que quisiéramos ser, uno más entre todos.

Y la educación por el arte es algo que queda como inquietud que va aflorando en cada encrucijada con rara preocupación salvadora de la conquista de una cultura integral.

una experiencia educacional libro Bien están los esfuerzos dedicados al cultivo de actividades que conduzcan a la expresión artística porque aún inconexas tienen el plausible propósito de que lo poco conquistado, no se pierda y perdure en el encuentro de la gran ocasión en que el arte esté querido y ambicionado por todos los seres que pretendan superar su situación actual.

Nos preocupamos por conquistar formas de lenguaje que nos relacionan aún más cada día. El arte que es una de las formas del lenguaje más elevadas y profundas del espíritu queda ignorado de los cuadros culturales actuales pero no podemos hablar de arte sin relacionarlo a su época. Como expresión de ella. Y para que sea de ella.

En el tiempo, el hoy es también el ayer, cuando este tiene acentos de futuro. Esa es la voz que tiene el pasado que llega hasta nuestros días, de ahí que Rembrandt o Picasso pueden estar vigentes en nuestro tiempo. Pero debemos entender que el arte no puede hacerse con ideas del pasado, hay que con lenguaje del futuro. Así entendido no es lo de ayer lo que nos servirá para hoy sino que lo de hoy será lo único valedero en términos creativos.

Porque el hoy es pasado y es el único pasado que podrá sostenernos en el último salto que demos hacia el futuro. El hoy consiste en un acto de creación, es expresar un hecho que nace del subconsciente, en tanto que éste es producto de su época.

Entonces ¿es educar por al arte o educar para el arte? Educar por el arte es tomar al arUntitled-1te como instrumento de educación. En cambio educar para el arte es educar para formar creadores de arte. Hay una gran confusión hoy en la educación “para” o “por” el arte.

¿Qué es educar para el arte?

Unos toman el arte en un aspecto histórico y enseñan anécdotas, y enseñando anécdotas creen que enseñan algo que tiene que ver con el arte.-

Otros enseñan a repetir como las obras de otro tiempo como tiempo mejor, sin caer en la cuenta de que se trata de enseñar para la creación y que solamente por la creación podrá enseñarse algo duradero. Inútil son años de estudio, si no se ha sentido de ellos, aunque más no sea un instante lo que es un acto creativo.-

La más clara expresión de ésta forma de educar para el arte, es la academia, que se basa en la repetición de gestos y de actos magistrales como soluciones únicas a los distintos planteos. Ya sea entonces, con el arte del pasado, del pasado lejano o del pasado inmediato, que la academia reproduce fórmulas y recetas ya avaladas.-

Un claro ejemplo de lo que llamamos academia del pasado inmediato, es la academia de André Lothe, que ejerció influencia en el mundo entero por su magisterio en París, a los estudiantes de Arte que concurrían a Europa y por otra parte las academias de Arte del pasado o de las fórmulas del pasado, y las ejercidas por un sinnúmero de maestros dedicados a la repetición de sus propias maneras, que aún hoy perduran hasta en nuestro propio medio. Pero también existe otra forma de educar para el arte que es a partir de la propia sensibilidad del estudiante y del análisis del lenguaje de las formas y elementos plásticos, color incluido, que comportan una expresión.-

Siempre hemos creído que el saber era lo fundamental en el estudio del arte. ¿Pero saber qué? No el saber fórmulas o teorías sino saber lo que la propia experiencia nos va indicando como paso firme en el andar.-

Saber que un color al lado de otro produce determinada emoción. Saber que hay un lenguaje y un diálogo que se entabla entre las formas y colores de una relación pictórica que surge desde determinados ritmos o acentos de la línea, que finalmente se va cerrando.-

Saber un mundo de cosas relativas a las relaciones de formas y colores, a las situaciones del lenguaje, de las materias y calidades, y la resonancia que tienen en nosotros. Y llegar a entender que para saber todo esto es menester experimentarlo. Y que nadie nos puede decir el porqué, ni el cómo de cada cosa sino la propia experiencia.-

Esta dura brecha antiacadémica es la que hemos transitado, procurando el nacimiento de nuevos creadores que entiendan que a partir de su formación individual deben tender a la búsqueda de un espacio cultural que permita la educación por el arte.-

El artista no como un fin en sí mismo, sino como el vínculo entre el que hacer plástico y la educación popular.-

Que así como el se formó, formará a la gente haciendo de la cultura un hecho popular. Por eso la frase de Morris: “No quiero arte para unos pocos, así como no quiero cultura para unos pocos, ni libertad para unos pocos”.-

Por eso esta frase rectora: porque estamos hablando de una educación para el arte que nos eleve a una educación por el arte.-

Partiendo de nuestro medio, hay cosas ya hechas en torno a la educación por el arte, me refiero a las ventas populares, en distintos barrios de Montevideo y ciudades del interior. Así por este medio se intentó hacer llegar al pueblo el arte que en ese mismo momento y al servicio de otra concepción era consumido por la elite. Platos para el uso diario, jarros, vasijas, fuentes, teteras, tazas, manteles, pañuelos, polleras, blusas, toallas, etc.-

Y también grabados, serigrafías, esculturas, orfebrería y fotografías. Además como actividad inédita en nuestro medio y en muchas partes del mundo, las “Campañas de sensibilización visual” que pretendían impactar mediante la forma y el color, llegando a todos los niveles de la población, metidas en todos los barrios, y que el transeúnte, el hombre común de todos los días, sintiera rota su rutina por grandes murales, de papel pegado, en viejos muros de toda la ciudad.-

En un esfuerzo juvenil extraordinario, colores y formas; obras de arte, eran llevadas a la calle creando un hecho plástico nuevo, generando y enseñando a descubrir espacios enriquecidos. La gente al principio asombrada, luego cuidaba los murales y pedía que se les reparara las ocasionales roturas.-

También las pinturas de barrios en Montevideo y el interior. Muros, fachadas; puertas, ventanas, cambiando el aspecto deteriorado de las casas de los hombres de pueblo. Y estos participaban en la tarea conjunta. La propuesta plástica lograba un idioma común entre el hombre y el estudiante.-

Estos tres ejemplos de educación por el arte (ventas populares, campañas de sensibilización visual y pintadas en barrios) son un antecedente claro de un camino donde se abre el diálogo fecundo entre el artista y el pueblo.-

¿Cómo formar ese tipo de artista?

Nosotros no conocemos otro método que le da la escuela activa. Cada parte del conocimiento debe ir acompañada de la emoción de sentirse creador de los resultados.-

No es repetir lo que el maestro dice, sino descubrir emocionado un nuevo saber que surge encadenado a un centro de interés. El docente debe entender que su tarea es una tarea de equipo en donde todos saben que cada saber queda fijado por una serie de relaciones con algo que es motivo central de la investigación. Es decir que hay un centro de interés hacia el cual convergen una serie de experiencias movidas por la sensibilidad. No es saber por saber, sino saber por haberlo vivido.-

Y así las técnicas están al servicio de ese saber, de esa necesidad expresiva. El docente deja de ser el promotor de lo que debe hacerse, de lo bueno y de lo malo,

ésta es la aventura del descubrimiento, ya no es conductor sino que es compañero de tareas. Tiene más experiencia, pero en su experiencia caben las distintas versiones individuales porque su concepción educativa tiene la amplitud de que cada cual ejerza su derecho a la libertad.

Por lo tanto no olvidemos que no estamos enseñando, dictando normas, sino educando, formando hombres porque solamente por la educación se logrará enseñar. Formando hombres que promuevan actividades estético-plásticas y que se hagan cargo de abordar ese aspecto de la cultura en todos los niveles de la producción social.

Esto es a nuestro entender una educación por el Arte, en síntesis una educación para la libertad.

Miguel Ángel Pareja, 6 de julio de 1983.