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Carlos Pellegrino

Ingeniero Agrónomo por la Universidad de la República Oriental del Uruguay. Doctor en Estructuras Ambientales Urbanas por la Facultad de Arquitectura y Urbanismo de la Universidad de San Pablo, Brasil Estudió composición con Héctor Tosar y técnicas electroacústicas en el GMEB (Francia) y con Beatriz Ferreyra. Suele invocar la obra de Iannis Xenakis como una fuerte influencia. Coordinador de la Investigación y autor de la banda sonora y productos finales del sub-proyecto: “Paisajes Sonoros”: ciudades de Montevideo, Colonia, San Pablo y Buenos Aires. Docente en la Facultad de Agronomía y en la Licenciatura en Ciencias de la Comunicación de la Universidad de la República.


El recuerdo de Carlos Pellegrino (1944-2015)

En esta nota, el autor traza una semblanza de Carlos Pellegrino, poeta, paisajista y docente, fundador de la mítica revista ‘Maldoror’, recientemente fallecido.

La muerte de Carlos Pellegrino, ocurrida el pasado 20 de agosto, pasó prácticamente desapercibida en los medios de comunicación, inmersos como han estado en el trajín de una actualidad que desborda en acontecimientos (desde Amodio Pérez al conflicto en la educación, desde los estragos de la inseguridad a la paternidad de Diego Forlán). La omisión no debería, necesariamente, llamar la atención, en una comunidad cultural acostumbrada a las chacritas y los egos desbordados, al cautivante chisporroteo de las novedades y a la agenda que proponen los gestores culturales de turno.

Carlos Pellegrino se fue en silencio, víctima de un cáncer de próstata, con 70 años, dejando tras de sí un sólido legado que abarca desde la poesía al paisajismo, pasando por la música, la arquitectura y la docencia. Su condición de erudito y de intenso trabajador, que iban de la mano de su humildad y de un permanente interés en variados asuntos relacionados a su quehacer, no le permitieron un contacto directo con los fuegos fatuos de la promoción, por lo que quizás pasen muchos años para que comencemos a calibrar el verdadero legado del que hablaba antes.

Esta semblanza no debería dejar fuera de la égida creativa de Carlos Pellegrino su labor como compositor, especialmente en el plano de la música electroacústica, con obras presentadas en diferentes escenarios internacionales y con diferentes ambientaciones para puestas en escena de teatro en Uruguay y en el extranjero. En ese ámbito, Pellegrino fue un investigador y un creador destacado, que supo leer, digerir y componer a partir de las enseñanzas de sus maestros, nombres tan destacados como Karlheinz Stockhausen y Héctor Tosar.

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Carlos Pellegrino fue, además del autor de varios libros de poesía y de una novela epistolar, docente de la asignatura Parques y Jardines en la Facultad de Agronomía y encargado de la cátedra de Estética del Sonido en la Facultad de Ciencias de la Comunicación. Como paisajista, su trabajo con la naturaleza y el entorno puede verse en una gran cantidad de jardines privados y en diversas muestras internacionales. En una reciente nota sobre su legado, publicada por Nelson Di Maggio en el Semanario Voces, sorprende conocer las diversas partes del mundo en las que Carlos Pellegrino recaló, invitado como conferenciante: Francia, Italia, Alemania, Finlandia, Portugal, Sudáfrica y Brasil. Con este último país, justamente, Pellegrino mantenía vínculos muy estrechos, ya que en la Universidad de San Pablo realizó el doctorado en Arquitectura y Urbanismo de la Facultad de Arquitectura, además de mantener fluido contacto con poetas del concretismo, especialmente con el gran Haroldo de Campos.

En el año 1976, un Carlos Pellegrino con poco más de 30 años, fundó la mítica revista ‘Maldoror’, uno de esos verdaderos fenómenos culturales no solo de Uruguay sino de todo el mundo. Durante varias décadas, dirigió esta publicación colosal sobre poesía y arte, en la que se dieron cita destacadas plumas como Armonía Sommers, Alvaro Mutis, Enrique Fierro, Ida Vitale, Haroldo de Campos, Néstor Perlonguer y muchos, muchísimas más.

En el año 2000, supe ser alumno de Carlos Pellegrino en la asignatura Estética del Sonido en la Licenciatura en Ciencias de la Comunicación. Lo recuerdo como un verdadero erudito sobresaliendo en una medianía de poses pragmáticas y vacías; allí, en aquel ambiente, este poeta, arquitecto, ingeniero agrónomo y editor, parecía un renacentista que debía chapotear entre los residuos industriales de la cultura de masas.

Un día, nos propuso a sus alumnos como actividad que tomáramos cualquier pasaje de una novela y lo desglosáramos en sonidos, como si nos ubicáramos dentro de la ficción, siendo personajes, y escucháramos todo lo que había alrededor. Para el trabajo elegí el fragmento de una novela policial de Fredric Brown que estaba leyendo en aquel momento, en el que se cuenta la llegada del protagonista a un circo de mala muerte. Anoté en una hoja una veintena de sonidos posibles, con la debida contextualización. Pellegrino leyó el fragmento, repasó mi listado y con una sonrisa, uno de sus gestos distintivos, según cuentan sus amigos, me propuso alrededor de veinte, treinta, cuarenta sonidos más, secuencias, irrupciones y contingencias que yo no había percibido pero que él escuchaba al leer la página del libro.

Martín Bentancor

http://hoycanelones.com.uy/web/2015/09/07/el-recuerdo-de-carlos-pellegrino-1944-2015/