¿Qué es el arte?

Fuente: La Pupila – abril 2008/nº01

¿Qué es el arte?

¿Es el arte visual el que se halla en crisis, o es la definición de ese vocablo la que se encuentra en conflicto? ¿Es la suma de todas las enunciaciones dadas a lo largo de la historia o, acaso, deberíamos encontrar un nuevo término que incluya la producción de quienes niegan la existencia de esta disciplina-sistema-espacio? Si bien muchos teóricos, filósofos y sociólogos de las más diversas corrientes de pensamiento se hacen una y otra vez esta interrogante, algunas de sus opiniones (tamizadas por las instituciones mediadoras) se amplifican al grado de ahogar la voz de quienes producen la “materia prima” que hace posible esa pregunta.

La pupila quiso recoger la opinión apoyada en las ideas y la praxis de quienes, justamente, construyen su obra a la luz de una personal e intransferible definición del término.

¿De qué hablamos cuando hablamos de arte (visual)?

YAMANDÚ CANOSA

-¿Y de qué quiere que le hable? –dijo el Arte. -De todo. –dijo él.

Del arte sólo se puede hablar deambulando alrededor de su centro luminoso. Pretender definir ese lugar secreto puede ser, incluso, un ejercicio de pedantería. Hablaremos de algunos elementos alrededor de él. La historia de la cultura, la historia del Hombre, es también la historia de la metáfora, la historia del cuerpo, la historia de la subjetividad, la historia de cómo se percibe la realidad. El arte es un observatorio privilegiado para comprender, o mejor, intuir los cambios de estatus de esa la relación del hombre con las cosas. El arte es síntoma. El arte genera en sus especulaciones iconográficas, espirituales, formales, estéticas o lingüísticas modelos de realidad. Modelos que a menudo no nos hablan sólo del estado sutil de las cosas ahora y en este lugar, sino que intuyen y prefiguran los estados del alma por venir. En este laboratorio del espíritu, la constante creación de modelos de realidad supone la construcción de estructuras de lenguaje, virtuales a la obra y capaces de generarla.-

Y lo generado, el rastro, lo que aflora y se hace visible y llamamos Arte es ya no sólo deudor de su tiempo, sino que es la síntesis inmaterial, sutil, de la voluntad de existir en un momento histórico. Todo arte es paisaje. El arte es un mecanismo que nos piensa y nos siente desde la geometría del imaginario. En el arte somos pensados. Por ello somos menos autores de lo que creemos. Etc…

LITA DEUS:

“Una experiencia intransferible… pero compartida.”

Cada época tiene sus definiciones y sus improntas. No todo lo artístico fue hecho con intenciones puramente artísticas; a veces cumplió con finalidades religiosas, ceremoniales o políticas. Hubo búsquedas de “belleza” o búsquedas de “lo sublime”. Es difícil definir el arte contemporáneo en una época de transformaciones donde justamente lo que abundan son búsquedas. Pero siempre éstas tendrán algo en común y ese “algo” es precisamente indefinible: es la esencia de “lo artístico” como una necesidad vital. Hoy el arte está en crisis en una cultura contemporánea llena de imágenes confusas, con centros de poder que fomentan propuestas de impacto y retóricas que lo legitiman. Pueden y deben convivir diversas tendencias artísticas; que haya pluralismo. Ya la historia se ocupará de establecer la diferencia entre lo que fue arte y lo que no. De tantas experiencias sólo algunas nos permitirán seguir vibrando internamente. SÍ CREO en el “interés” en el hombre y no en la utilidad financiera o política; en el “impacto” que pone acento en el “por qué” de la vida y no en el “cómo” del espectáculo; en los “vacíos” portadores de significados y no en los envases oportunistas. Se dice que el arte de hoy se ha liberado de la estética…No para mí.

Creo en la materialidad del objeto artístico que busca nuevas configuraciones de aprehensión para volver a ese encuentro íntimo que nos conecte con nosotros mismos.

CARLOS BAREA:

“El profundo misterio”

El arte no es algo que se defina a través de una respuesta. El arte se explica a través de una actitud que generalmente acompaña a los artistas durante toda su vida y se define como toda actividad humana en la búsqueda de la perfección espiritual. Sería, de esa manera, un acto esencialmente comunicacional. Acompaña al hombre a través de su pasaje vital y cambia constantemente, porque el hecho que realiza es mutable e inaprehensible. Como el mar: cambia siendo el mismo. Porque cambia la visión de ese mismo fenómeno a través de los diferentes actores que se arriman a sus costas o se internan en lo más profundo de sus aguas. El arte, como el mar, nos sobrecoge con su profundo misterio. Encierra, para las futuras generaciones, el naufragio en el intento de rescate o la salvación.-

EDUARDO ESPINO:

“la percepción visual como vehículo de pensamiento”

Desde el Movimiento Dadá, el concepto de arte tal como lo entendía la modernidad, está cuestionado En la segunda mitad del siglo XX, el Arte Contemporáneo continúa problematizando esa definición, cuestionando la autonomía y la especificidad de los géneros artísticos. El concepto va sustituyendo paulatinamente al percepto, tanto, que en la actualidad algunos curadores “guían” a los artistas en la toma de decisiones, anulando su libertad e independencia creativa. Es equivocada la idea predominante de que el “verdadero pensamiento” solo puede traducirse mediante la palabra y, más errónea aún, en el campo de las Artes Visuales. En los perceptos y no en los conceptos se halla la clave.-

Hoy se pretende mundializar un relativismo epistémico y un oscurantismo cultural funcional a poderosos intereses. Según estas corrientes, la estética y el arte mismo tienen la muerte anunciada, o por lo menos su existencia está cuestionada. Sin desconocer la importancia de las nuevas tendencias expresivas que tienen su razón de existir en el mundo de hoy, defiendo la necesidad de un desarrollo de las “Artes Plásticas Contemporáneas” en su doble aspecto práctico-teórico y liberadas de condicionamientos mercantiles y de funciones meramente decorativas.-

WIFREDO DÍAZ VALDÉZ:

“Indagar” ¿Qué es el arte?”

Tal vez, una interrogante y una preocupación que nunca tuve. Simplemente,…hago lo que hago (pocas veces me pregunté qué es la vida, y sin embargo vivo). “El arte es la vida.” Esta frase puede ser profundamente rica como profundamente pobre, pues ¿con qué cultura arribamos a esa afirmación? Derivé en los asuntos del “arte” a través de mi faena como artesano carpintero. Y algunas veces supe lo que me ha hecho trabajar en la madera e indagar en estos asuntos: la curiosidad. ¿Cómo hace un árbol para organizar, en sus anillos internos, una determinada estructura? ¿Cómo se alcanza el apogeo de la energía que hay metida dentro de ese tronco? De pronto, me he preguntado más qué es el tiempo, qué es el espacio o la luz; disquisiciones que he rumiado sin llegar a respuestas satisfactorias… Por lo tanto, ¿qué valor tiene lo que yo pueda producir ante este fenómeno del tiempo sobre la materia? El tiempo ordena, pone a funcionar, desintegra, vuelve a ordenar. Esa curiosidad que mencioné antes me ha llevado a investigar, pues soy un individuo carente de la necesaria información intelectual que le permita, por otra vía, alcanzar el “qué” de los asuntos sobre la tierra. Quizá sí, entonces, lo que hago, tenga que ver indirectamente con la imperiosa necesidad de desentrañar estas cuestiones.-

PILAR GONZALEZ:

“Salto al vacío”

Tengo la idea de que el arte es un desafío que nos obliga a enfrentar la incertidumbre, una especie de salto al vacío; aunque tengo más preguntas que respuestas para tratar de precisar ese concepto. Para los griegos, arte significaba capacidad de producción. Pero, ¿qué características tiene que tener ese producto para que se convierta en arte?. Quizá se relacione más con la forma o el modo como se realizó y no con la producción misma. La historia humana está pautada por una sucesión de variaciones en la forma de entender el término y en esto inciden las circunstancias, formas de pensamiento, costumbres, tradiciones, cánones de la época.-

Sin embargo, yo daría mayor importancia al hecho de que en cada individuo la resonancia de las cosas es diferente. Todo se presenta como algo para descubrir e investigar y cada artista ejercita esta actitud de una manera peculiar. El dadaísmo, que reaccionó frente a la visión burguesa que asocia el arte con lo bello y el buen gusto, fue quien colocó una bomba en la definición que se tenía hasta entonces; amplió el concepto y produjo una revisión totalizadora. Las repercusiones se vivieron en los movimientos que aparecieron posteriormente, a partir de lo cual se empezó a cuestionar la idea misma del arte en forma creciente. Pero vuelvo al principio: a medida de que trato de profundizar y adoptar otros ángulos de visión, se generan más interrogantes que certezas.-

RAQUEL ORZUJ:

“El arte es más, y nosotros no podemos ser menos”

Muchas veces, los estudios interactivos del arte soslayan el aporte de la energía creadora (implícita en la motivación docente de la alfabetización visual iniciática) y anulan la coherencia con la artisticidad modélica que les antecede. Los que nos enraizamos

en la propuesta visual “torreana” supimos del status ejemplarizante de maestros artistas como José Gurvich, Manuel Pailós, Horacio y Augusto Torres, que privilegiaron zonas profundas de la capacidad creadora de sus alumnos, provocando la visualidad del descubrimiento continuo. Jamás se estuvo más cerca del “colectivo visual creativo uruguayo”, y más lejos del basamento fundamental de esos acontecimientos que rondaban lo imprevisible. En el TTG se potenció al unísono la vida y el arte en un todo multidisciplinario que exaltaba la conquista identitaria a través de herencias prehispánicas y migraciones visuales europeas. Los espacios fluían en una libertad “renacentista” ilimitada que fue, sin duda, el augurio de un siglo XXI tecnológico y experimental.-

Lo testimonian muchas obras, materiales insólitos o recursos que la naturaleza entera, muchas veces, otorgaba sin fin. El coraje rondaba lo visual-gestual en una relación sicomotriz con espíritu mágico. A esos pioneros, forjadores silenciosos de gran parte del imaginario visual uruguayo, les debo mi visión y valoración del arte.-

VERÓNICA OSQUIS:

“La expresión entrañable”.

“Las cosas no son tan palpables y decibles como nos querrían hacer creer casi siempre;
la mayor parte de los hechos son indecibles”- Rainer María Rilke

(Cartas a un joven poeta).

Me dejo llevar por la asociación más libre que me genera la pregunta disparadora y debo reconocer que los resultados “automáticos” se encaminan más a la difícil descripción de lo que supone, para mi experiencia personal, la acción de llevar a cabo una obra, que a la conceptualización, sustentada en alguna corriente filosófica específica. La expresión creativa es, en mi caso, una necesidad que va más allá de los resultados tangibles y el

destino que los mismos puedan tener. Mi trabajo es el resultado material de una urgencia ineludible y sincera de bucear en nocturnas profundidades personales, pero que (como los sueños, quizá) no puedo (¿no debo?) explicar en su totalidad. La obra debe intentar hacer justicia al poderoso magma que la origina, lo que implica también aceptar que decisiones y características fundamentales de mi vida se verán definidas y construidas a partir de esa condición.

Placer, juego, demora, incluso comunión con la materialidad que supone el objeto concreto, mueven estos engranajes en un impulso que no puedo evitar sentir ancestral (aunque puede, a primera vista, resultar divorciado social o temporalmente del trabajo realizado por el tallador de un bastón de mando en el paleolítico superior, o la tejedora de huipiles del siglo XVII, o del pescador que hoy, en San Gregorio, calafatea pacientemente su barco). Todas estas realidades se acercan sustancialmente a las dimensiones de búsqueda, placer, materialidad mencionadas anteriormente y que suponen vestigios objetivos y privilegiados de las exploraciones, reflexiones, ensayos y acciones que supone nuestro paso por la tierra.-

JUAN MASTROMATTEO:

“El vínculo entre lo individual y lo colectivo”

El tema es de tal amplitud y complejidad que hace imposible los acuerdos, entre otros múltiples factores, porque el lugar desde el que se habla y la cosa de la que hablamos son entidades móviles que no aceptan ser apresadas en un puño, en una frase o en un pensamiento. En el origen, el arte tuvo un sentido y una función. Aún en la sospecha de ser otra cosa, ligaba al hombre con la realidad en dosis variables de libertad y sometimiento. Pero la evolución y transformación del universo trae consigo cambios morfológicos que afectan el pensamiento, la percepción, la inteligencia, el espíritu del hombre y sus urgencias. Muchas veces oímos que el arte es un reflejo de la vida, o que expresa a la sociedad que le da origen. Probablemente antes y ahora sea esta apreciación un elemento común, tanto entre sociedades diversas en el espacio como en el tiempo.-

Cada comunidad humana procesa un modo de vivir y elabora, por lo tanto, esquemas de comportamiento que se traducen en corporaciones formales y simbólicas que la representan. Frente a este panorama se erigen las sociedades contemporáneas, globalizadas y tercerizadas, y cabe preguntarnos, entonces, en qué sentido aquel vínculo pueda hoy sostenerse, admitirse o aún defenderse. Ya nos han “enseñado” que el mundo es uno sólo, que debemos abrirnos a las verdades universales no importa de dónde provengan, porque de lo contrario caerá sobre nosotros la ignominia y la humillación (por no extenderme en más calificativos).-

Quiero decirlo de una vez, a contrapelo de tantas revelaciones: si el arte no expresa de alguna manera un vínculo entre el ser y su comunidad física y espiritual, entre ser y sociedad, entre lo individual y lo colectivo, entre la necesidad y el sueño, entre la esperanza y la utopía; no me interesa. Y no me niego, en el marco de este encuadre, a la apreciación o al disfrute de otras formas del arte que seguramente traen consigo la carga de otras vicisitudes con las que puedo llegar a condolerme; pero exijo para mí el derecho primario del esfuerzo y el intento de hacerlo al amparo de mis urgencias y al abrigo de mis limitaciones.-