fatorusso

Fatorusso gratis

El músico nos recibió en su casa para hablar sobre sus influencias, los tres álbumes que lanzó en 2015, sus idas a Japón, el nacimiento de Opa, sus próximas presentaciones y cómo, con 72 años, no para de hacer música

fatorusso

Foto: Pablo Meneses

Un jueves a las 10 de la mañana toco timbre en una casa del barrio La Comercial y Hugo Fattoruso abre la puerta. Luego de saludarnos me invita a entrar y vamos a su estudio “casero”, un cuarto lleno de sintetizadores, teclados, una batería y por lo menos diez  instrumentos de percusión. Me siento sobre un cajón peruano y antes de comenzar la entrevista le regalo tres vinilos que compré en Tristán Narvaja para agradecerle por el encuentro: Time Further Out de Dave Brubeck, una recopilación de Ray Charles y otra de Art Tatum.

Mientras me agradece por el obsequio me dedico a mirar la pared llena de imágenes. Una pintura de Carlos Gardel, una foto de su hermano Osvaldo tocando la batería, tapas de los discos de Rey Tambor, frases en japonés y afiches de las presentaciones de HA Dúo conviven en la pared de su pequeño pero fabuloso estudio.

Hugo se sienta detrás de su teclado y aprovecho para sacar mi grabadora. Se prende un cigarro y dice: “Dispare el cartucho nomás”.

¿Cuál fue tu primer acercamiento a la música?

Tanto a mi padre como a mi madre les encantan muchos estilos de música. A mi madre le gusta la ópera, opereta y las zarzuelas; mi padre pasaba escuchando el jazz que se conseguía en aquella época: Duke Ellington, Louis Armstrong, Tommy Dorsey, Benny Goodman. Por eso de chiquitos escuchábamos mucha cosa, los fines de semana ponían la radio oficial y había música clásica. También teníamos discos decanzonettas napolitanas, que eran como el pop de la ópera. Así que en esta casa me empaparon con música de diferentes “corazones”. De esa manera fue que la pasión por la música creció en nosotros.

Luego me pusieron a estudiar acordeón pero al tiempo la profesora le dijo mis padres: “Me parece que si lo ponen a estudiar piano le va a ir mejor porque Hugo tiene facilidad para la música”.  Cuando nos mudamos a esta casa empecé a estudiar con la profesora Iris Segundo, que vivía acá enfrente. Cuando en la adolescencia me solté, por algún motivo dejé de estudiar y llegué al Hot Club, donde conocí a Paco Mañosa y fue él quien me abrió el campo en el que me muevo hasta ahora junto con todo lo que te dije antes. Él me dijo: “¿Vos sacas música de oído? A ver, toca algo…”. Yo podía tocar las piezas que había aprendido pero nunca se me había ocurrido indagar, entonces Paco me introdujo en el mundo del jazz en el que se toca el tema y después los músicos pueden improvisar sobre la estructura.

Otro estilo que me influenció fue la bossa nova, cuyo esqueleto son los standards de jazz, solo que los brasileros tienen mucha gracia y lo tocan con su ritmo, su idioma y su cadencia. Eso me tocó el corazón. También, gracias a Juan Lamas, me metí con los boleros mexicanos y cubanos, esos boleros de los años cuarenta y cincuenta plantaron una semilla en mi alma.

Contame algo sobre Piano Forever, ¿cómo nació el disco?

Fue una idea de mi amigo y productor Javier Celoria. A los dos nos gusta la misma música entonces siempre le mando las maquetas que hago. Al escuchar esos temas me dijo: “Hugo, tenés que hacer un disco con esto. ¿Por qué no editamos lo que grabaste en tu casa?”. Yo le dije que no porque tenía que corregir unas cuantas cosas; sin embargo me gustaban las canciones, entonces Javier me dijo: “¿Por qué no elegís unos cuantos temas, hacemos una pequeña gira y grabamos el disco en vivo?”. Y así fue: elegimos unos temas y tocamos en el norte, sur y centro de Argentina. En total fueron seis recitales y de ahí se eligieron unas tomas que después traje y mezclé con Gustavo de León en Sondor. También emparché unos errores de piano y alguna cosa mal cantada.

¿No se plantearon la idea de traer la gira a Uruguay?

Yo te voy a contar que en Uruguay no llevo gente. Mi nombre se conoce, me ven por todos lados pero si toco en algún lugar van unos amigos y algunos fans, pero es poca gente. Cuando se hicieron los grandes shows de Fatto In Casa era obvio que si tenía de invitado a Jaime Roos y a Fito Paez el teatro iba a ser una fiesta. El segundo fue con Fernando Cabrera y Andrés Calamaro, también se iba a llenar. Pero ahí no voy a tocar Piano Forever, toco dos temas así, dos temas asá. Es otro tipo de show. Si yo presento Piano Forever van 100 personas. Entonces, para mí está todo bien, pero me paspa un poquito.

Hace poco le dije a Albana [Barrocas, percusionista]: “Che, quiero que nos vean. Vamos a inventar algo, vamos a pedir para tocar en las plazas con entrada libre”. Por eso vamos a tocar en la Plaza de los Olímpicos, Plaza Libertad, Plaza Seregni, Plaza Videla y en el Museo Blanes. Va ser a las seis de la tarde y vamos a llevar absolutamente todo lo que usamos en el estudio de mi casa para hacer los seis shows el  2, 3, 4, 8, 9 y 10 de abril. Todo esto para que la gente nos vea, ahí tocamos dos horas todo lo que queramos tocar.

Además vamos a contar con la presencia de mi hijo Álex, “el Ciruela”, que va a tocar el bajo en un par de temas. Él viene de Bruselas donde vive con su esposa y sus dos hijos. Su hijo mayor, que tiene diez años, estudia piano y se toca todo. Entonces también va a estar invitado en alguno de los shows. En un momento voy a decir: “Bueno les presento a mi nieto; Nico toca algo…”. También voy a invitar a Barrio Sur [su nuevo quinteto, que incluye a Mathías Silva, Wellington Silva, Guillermo Silva y Barrocas], en alguna de las plazas les voy a preguntar: “¿Tienen tiempo de venir hoy? Vengan y tocamos tres, cuatro temas”. La idea es musicalizar la tarde en donde estemos y tocar para la gente que se arrime.

¡Va a estar buenísimo! Hablemos del segundo disco que lanzaste este año, Montevideo ambiguo, a dúo con Leo Maslíah. ¿Cómo surgió la idea de grabarlo?

También fue idea de Javier Celoria, que además es muy amigo de Leo. Un día me dijo: “Che, ¿por qué no hacen algo juntos ustedes dos?”. Pero yo le dije que no podía tocar con Leo Maslíah. En el momento me dijo: “Mirá, le voy a escribir a Leo”, a lo que Maslíah respondió que sí, bajó dos cambios, me convidó a tocar unas músicas que yo podía interpretar y así se armó un recital en Buenos Aires. Después, partiendo de lo que ya estaba hecho, Alejandra Volpi lo organizó en Montevideo. Además ya estaba el nombre, que obviamente lo puso Maslíah.

Así surgió la idea de hacer Montevideo ambiguo en el Teatro Solís y le propuse a Leo grabarlo para ver qué pasaba. Él me dijo: “Bárbaro”. En ese recital participaron Gustavo Etchenique, Rossana Taddei y Albana Barrocas.

Del repertorio elegimos unos temas, emparchamos alguna cosa en el estudio, se mezcló con Gustavo De León y finalmente se habló con Montevideo Music Group que inmediatamente nos dio el apoyo, dijeron: “Queremos que este disco sea nuestro, nos encanta”.

Pasando al último disco que lanzaste este año, Canciones y aéreos –el segundo trabajo de HA Dúo-, se puede notar que está divido en dos partes: por un lado, un disco de canciones, y por el otro, un disco de experimentos musicales. ¿Cómo nació esa idea?

Bueno, porque es lo que tocamos con este dúo. Entonces si era un solo CD, la música no iba a tener nada que ver porque hay música de una dirección y música de otra dirección. Por eso decidimos que fueran dos: en un disco tocamos una dirección, y en el otro la otra. Eso es lo que hacemos con Albana Barrocas, nos gusta mostrar lo que hacemos.

Cabe destacar que en el segundo disco la mayoría de las canciones fueron grabadas en una sola toma…

Hay cuatro o cinco temas de Aéreos que son grabados en una sola toma, y en eso hacemos un poco de hincapié porque puede parecer multipista debido a que hay muchas cosas sonando, pero en realidad es que las disparamos al mismo tiempo y las toqueteamos al mismo tiempo.

En Canciones hay obvio uso de la multipista: yo soy el bajista, nosotros somos los del coro, hay tres percusionistas que también somos nosotros.

A diferencia de Piano Forever, Canciones y aéreos tiene una fuerte presencia de lo electrónico, hay un gran uso de los sintetizadores. ¿Cómo conociste el sintetizador?

Con el nombre de tu revista (risas), con el Moog. Fue por el año ‘74 en Manhattan, íbamos a las tiendas de música a ver las novedades y cuando vimos eso imaginate, nos volvimos locos.

¿Y cuándo fue la primera vez que lo usaste?

En la música de Opa.

Ya que hablás de Opa, hablemos de historia. ¿Cómo surgió el grupo?

Ringo [Thielmann] estaba viviendo en Brooklyn y trabajaba en la noche tocando en los restoranes. Tenía un buen salario que le daba para vivir bien.  Ya habíamos terminado con Los Shakers y con Osvaldo estábamos mosqueando en Buenos Aires. En un momento  Ringo nos contactó para invitarnos a ir Estados Unidos y nos dijo: “Che, ¿Por qué no se vienen para acá, armamos un trío y tocamos en la noche?”. En seguida nos fuimos con Osvaldo y empezamos a tocar. Yo fui como contrabajista y Ringo estaba de pianista pero cuando llegué le dije: “Agarrá el contrabajo y dejame el piano a mí”.

En ese circuito estuvimos tocando cuatro años y medio. En un momento empezaron a venir muchos músicos porque se empezó a correr la bola, se decía: “Hay unos locos que los martes de noche tocan unas cosas raras”; nosotros tocábamos candombe, canciones de Mateo, Pedro Ferreira y Rada. A partir de eso nos recomendaron a Airto Moreira, que estaba formando una banda y así empezamos a salir del ambiente de  los restoranes; igual nos comieron los piojos. Después nos desencontramos con Airto en unas opiniones y abandonamos la banda. Imaginate, nos siguieron comiendo los piojos.

¿Cuándo grabaron el primer disco?      

Al tiempo, viviendo en Florida, nos contactó Airto para decirnos que le habían ofrecido producir un disco y nos preguntó si queríamos grabar. Nosotros inventamos unos temas y grabamos Goldenwings. Un año después [1977] se grabó el segundo disco pero nunca nos organizamos para intentar ser teloneros de algún famoso y andar girando por ahí para entrar en otro circuito. Fue por eso que quedamos ahí, papando moscas.

Ahora que Jaime Roos está reeditando su discografía, ¿hay alguna idea de reeditar los trabajos de Opa?

No sé quiénes son los dueños, hay quilombo con eso. Nunca vimos un solo peso, ni de Opa ni de Los Shakers.

Hace diez años nuestro amigo Neil Weiss nos quiso ayudar. Le pagó a un abogado para que averiguara qué estaba pasando con la plata. El abogado le escribió a Argentina, de Argentina lo mandaron a hablar con Inglaterra y de ahí hablaron a Argentina diciendo: “¡Che, acá hay un grupo que dice que nunca cobró nada!”. ¿Sabes lo que le respondieron de Argentina? “No cobraron nada porque nunca vinieron… Acá tienen 500 dólares para cobrar”.

¡¿500 dólares por todo el trabajo con Los Shakers?!

Lo mismo con Opa, no vimos un puto peso. El dueño es este, el dueño es el otro…

Pasemos ahora a hablar sobre tu experiencia en Japón… ¿Cómo conociste a Yahiro Tomohiro?

Me llevó Djavan y ahí lo conocí. Al año siguiente vuelve Djavan y me reencuentro con Tomohiro. Sin embargo perdimos contacto porque yo ya me había ido de Brasil, entonces demoró en encontrarme. Él tenía un papelito con el teléfono de mi prima que vive en Malvín; encontró el papelito, llamó a mi prima y ella le dijo que me llame a Nueva York que era donde yo estaba viviendo.

Me llamó para invitarme a formar parte de una gira de cinco presentaciones con Pedro Aznar, Alex Acuña, Toninho Horta y Segi Takamasa. En un momento me preguntó: “¿A vos te parece que podemos hacer un dúo?”, y yo le dije: “¡Claro!”. Y así fue, este año va a ser el décimo aniversario y la décima gira consecutiva del dúo Dos OrientalesEn los últimos tres años se nos acopló Albana Barrocas.

Con el dúo ya han grabado dos discos: Dos Orientales Orienta

Sí, el tercero ya está grabado y lo estoy mezclando en Sondor, se va a llamar Tercer Viaje.

Con el grupo Dos Orientales hemos estado de gira por Japón, Corea, Malasia y Europa… El año pasado hicimos 24 ciudades en Japón.

Se podría decir que vivís con la agenda llena: Barrio Sur, HA Dúo, Dos Orientales, las presentaciones en las plazas… ¿Qué te motiva a estar siempre en movimiento?

Yo le doy la bienvenida a todos estos proyectos, me encanta, nací para esto. Que dure nueve mil millones de años, para mí está todo bien. Estando mi madre y mis hijos bien soy millonario, ¿Qué querés que te diga? No puedo pedir más.

 

Por Rodrigo Guerra (@RodriGuerra96)

Albana BarrocasHA DúoHugo Fattoruso